Hace poco publicamos una entrada sobre la especiación en anillo del Mosquitero troquiloide (Phylloscopus trochiloide), donde la separación geográfica de sus poblaciones alrededor de la meseta tibetana había producido unas diferencias en el conto que impedían el reconocimiento de los individuos pertenecientes a poblaciones diferentes.
Hoy vamos a comentar un caso intermedio, el del gorrión de corona blanca (Zonotrichia leucophrys), donde se puede observar un interesante gradiente en la variación de su canto. Los machos jóvenes memorizan el canto que escuchan durante sus primeros meses de vida, copiándolo de forma más o menos exacta. Los errores en la imitación producen una gran variación individual.





Hasta algo tan aparentemente insignificante como el canto de un gorrión, encierra mucho más de lo que parece.
Me da mucha pena que haya tantísimo desinterés hacia estos temas. Y a mí no me parece en absoluto insignificante. De hecho me parece que tiene muchísimo significado. En comparación con esto, a mí insignificante me parecen la FIA, Briatore y Fernando Alonso. Insignificante me parece Michael Jackson. Insignificante me parecen muchas cosas que no tienen ninguna trascendencia en el universo y que no explican nada.
(No va por Deprisa, por descontado. No malinterpreten mi comentario.)
Saludos.