No me gusta demasiado pegar textos de otras fuentes, dado que creo que se enriquece mucho más aportando cosas o, al menos, versiones nuevas. Sin embargo, el artículo que hoy traigo al blog merece una excepción, porque el autor, Jorge Laborda (profesor de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Castilla La Mancha) explica perfectamente como se hacen las preguntas y cómo se buscan las respuestas mediante el método científico. Obligada lectura, bajo mi humilde opinión:
Fuente: El País.com
Puede parecer a muchos que la ciencia ha descubierto ya casi todos los misterios. Puede parecer también que los misterios que quedan por descubrir son tan grandes y lejanos como el origen del universo, o la energía oscura
Poco sospechan esos ingenuos que existe un pequeño misterio al alcance de los dedos, porque no se conoce aún con certeza por qué poseemos huellas dactilares, o mejor dicho, por qué nuestros dedos tienen en su piel las llamadas crestas papilares que dejan una huella personal y única cuando tocamos algo.
Como siempre en ciencia, una vez que se observa un fenómeno, en este caso, la presencia de las crestas papilares en dedos de manos y pies, los científicos, y gentes curiosas en general, se plantean hipótesis para explicarlos. Estas hipótesis pueden ser variopintas. Por ejemplo, habrá incluso quien piense que las crestas papilares existen para facilitar así la identificación de los criminales por la policía. Otros pueden pensar que las crestas papilares son como el código de barras de cada ser humano, reflejo de su código genético.
Pero las anteriores no son buenas hipótesis científicas, porque cualquier buena hipótesis explicativa, en principio, debe integrarse dentro del conocimiento de la rama de la ciencia a la que pertenece, en este caso, la biología. Y resulta que este conocimiento nos dice que no solo los seres humanos poseen crestas papilares. Muchos primates, y otros animales arborícolas, que no necesitan de policía para comportarse bien, también las poseen. Por ejemplo, las crestas papilares de los dedos del Koala, este simpático osito australiano, marsupial como el canguro, son muy, pero muy, similares a las nuestras. Los monos de Sudamérica poseen también crestas papilares, no solo en sus dedos, sino en sus colas prensiles. Esto indica que las crestas papilares deben cumplir una función que permite a los animales arborícolas adaptarse mejor al medio en el que viven. En nuestro caso, aunque no somos animales arborícolas, nuestros ancestros sí lo fueron y, por esa razón, guardamos aún sus huellas (genéticas y dactilares).
Así pues, las hipótesis científicas que se han propuesto para explicar la presencia de crestas papilares en nuestros dedos siempre tienen en consideración que las manos y las colas prensiles son para agarrarse y agarrar. Por esta razón, se ha supuesto desde hace más de cien años que las crestas papilares incrementan la fricción al agarrarnos a algo e impiden que nuestras manos resbalen. Parece razonable, pero, ¿es cierto?
La ciencia no debe conformarse con hipótesis, por razonables que parezcan, para explicar las cosas. La ciencia debe confirmar o refutar sus hipótesis mediante experimentos controlados. En estos experimentos debe medirse, idealmente, la variable bajo estudio, y solo ésta. En este caso, la variable a medir es la fricción de los objetos al contacto con la piel de las yemas de los dedos. Hasta la fecha nadie la había medido ¿Es ésta mayor o menor que la que tendría la piel sin crestas papilares?
Para determinarlo, Roland Ennos, de la Universidad de Manchester (Reino Unido), diseñó una máquina que permite medir la fricción de piezas de plexiglás al deslizarse por un dedo. La idea es simple. La maquina coloca una pequeña pieza de plexiglás sobre un dedo inmovilizado y aplica una presión, desde un ligero toque a un aplastamiento de la yema del dedo sobre el plexiglás. Se intenta hacer deslizar entonces la pieza de plexiglás sobre la superficie del dedo, y la fricción es determinada midiendo la fuerza necesaria para conseguir el deslizamiento. Las pruebas se realizaron con varios dedos diferentes de la mano, en varios ángulos de contacto, y con piezas de plexiglás de varias anchuras. Ennos ha publicado sus resultados recientemente en la revista Journal of Experimental Biology.
Los investigadores esperaban que la fricción aumentara cuanta mayor presión se ejercía sobre el dedo, como es natural. Pero al hacer las medidas comprobaron que ésta aumentaba menos de lo esperado. Era como si las crestas papilares de los dedos se comportaran como el dibujo de un neumático. Los neumáticos con dibujos se agarran mejor en mojado, porque eliminan el agua de la superficie de contacto, pero se agarran peor en una superficie lisa, porque el dibujo resta superficie de contacto con el asfalto.
Los investigadores midieron entonces el área de contacto de los dedos con el plexiglás y la compararon con el área de contacto de un área de piel lisa. Sorprendentemente, las crestas papilares de los dedos disminuyen la superficie de contacto un 33%. Es decir, las crestas papilares no aumentan la fricción, sino que, de hecho, la disminuyen. Agarramos peor las cosas de lo que lo haríamos si no tuviéramos la piel de los dedos llenos de crestas papilares. Así que la explicación tenida por cierta durante el último siglo posiblemente se revela como falsa.
Para intentar explicar el misterio es necesario imaginar nuevas hipótesis que podamos luego confirmar o refutar mediante nuevos experimentos. Las hipótesis no faltan. Una de ellas mantiene que las crestas papilares de los dedos favorecen la sensación táctil. Puede ser cierta, de acuerdo a un artículo publicado nada menos que en la revista Nature el pasado mes de enero.
Otra hipótesis, que no excluye la anterior, es que las crestas papilares, al reducir la fricción, impiden que nos salgan ampollas en la punta de los dedos. Es cierto que las ampollas aparecen siempre en superficies de piel lisa que sufren un rozamiento continuado, pero no suelen salir en los dedos de manos o pies, aunque estén también siempre sometidos a rozamiento.
Por último, otra posible explicación nos recuerda los neumáticos de los que hablábamos antes. Las crestas papilares reducen la fricción en seco, pero podrían aumentarla sobre superficies húmedas, comunes en las selvas tropicales donde viven los animales arborícolas, que no pueden permitirse resbalar a menudo de las ramas a las que se agarran.
El misterio de las crestas papilares sigue sin resolverse. Habrá que esperar a que nuevos experimentos acaben por meterle el dedo en la llaga.




Efectivamente en el último nº de investigación y ciencia aparece un comentario sobre un trabajo en el que ya han encontrado la relación entre el tacto, la huella y los corpúsculos de Pacini.
Interesantísimo! Lo cierto es que algo había oído sobre el desconocimiento de por qué tenemos huellas dactilares, pero el tema es más interesante de lo que había imaginado.
Lo curioso es que pese a todo, sigue sin estar respondida la pregunta del por qué. Y de algún modo, parece que en todas esas cuestiones en las que ya conocemos el “por qué”, falta por resolver la más complicada de todas: el “como”.
Pues yo supongo que tenga que ver con un mejor agarre, hasta me parece obvio.
La superficie de contacto disminuye, lo que afecta negativamente la adherencia, en una superficie lisa. Pero las superficies lisas en la naturaleza prácticamente no existen, y la corteza de una rama me parece que debe sujetarse mejor con dedos “rugosos” que con dedos lisos.
Tal vez substituyendo en un nuevo experimento el plexiglás por una corteza de árbol, obtendríamos resultados diferentes. Tal vez, porque no he hecho el experimento, luego no lo puedo asegurar. Pero de chaval me sujetaba mucho mejor en las ramas de los árboles o trepando por rocas que en lo tubos de hierro de los semicírculos y esferas de los parques infantiles, donde me resbalaba mucho más. A alguien no le pasaba eso?
De todos modos, en general, considero que es verdad, que hay muchos y complicados misterios muy cercanos a nosotros, cuando son más citados siempre, por más llamativos, aquellos que consideramos “los grandes secretos del universo”.
Saludos.
Queda demostrado que los seres humanos no provenimos de homínidos que escalaban árboles de plexiglás.
Jajaja, sergiomic, me encanta la frase. Mostrando una obviedad desmonta una teoría. Inteligente.
Antes que nada, del 29 de Enero, alguien sabe algo de este trabajo?
http://www.nature.com/news/2009/090129/full/news.2009.68.html
“Fingerprints may be essential for detecting fine textures, scientists have found by rubbing an artificial fingertip across rough surfaces.”
El artículo me parece un poco demasiado centrado en la adaptación. No hemos empezado por preguntarnos qué es y cómo funciona el asunto para darnos cuenta luego de que es una adaptación porque nuestras observaciones muestran que sirve para tal y para cual. Al contrario, hemos empezado concluyendo a priori que es una adaptación para algo, y ahora estamos buscando para qué. Si resulta que efectivamente es una adaptación, puede valer; pero si no lo sabemos (y al principio no lo sabemos) y resulta que no es… En el artículo ni siquiera se contempla la posibilidad de que simplemente no haya diferencia adaptativa en tener o no tener crestas papilares.
Los genes determinan la aparición de las crestas papilares (buscando por ahí ví que una mutación provoca el “síndrome de Naegeli”, y uno de sus síntomas es la falta de huellas dactilares), pero el dibujo de cada individuo es resultado del ruido del desarrollo, y por eso gemelos idénticos tienen huellas distintas. La selección natural es el mecanismo que produce adaptaciones por acumulación . Si un padre con unas huellas magníficas no puede transmitir genéticamente su dibujo a sus hijos, ¿cómo puede verlas la selección natural?
Dice el artículo:
“Esto indica que las crestas papilares deben cumplir una función que permite a los animales arborícolas adaptarse mejor al medio en el que viven.”
Concluye que las crestas papilares dan alguna ventaja antes de mirar a los bichos y ver para qué les sirven. Se me podría contestar que no preguntamos por qué las tenemos ahora sino por qué aparecieron en primer lugar. En este caso estarían identificando origen con utilidad actual, que no tienen por qué coincidir.
Pienso que llevas parte de razón, Jose, dado que atacar directamente el problema buscando el valor adaptativo en lugar de preguntarse primero si valen para algo o si son heredables, puede sonar un poco absurdo.
Pero creo que quizá es la forma de mostrar el estudio o de interpretarlo lo que induce a confusión. Me explico:
No me parece que la investigación vaya por estudiar la ventaja adaptativa de las distintas variaciones en las impresiones dactilares, sino de la existencia de las mismas. De esta forma, el carácter estudiado es “tener huellas”, no el “tipo de huella”.
Es conocido que las huellas dactilares son un carácter genético y que, como dices, algunas mutaciones las modifican (también algunos síndromes cromosómicos alteran las frecuencias de los distintos tipos de huellas, por ejemplo). Es igualmente conocido que la estructura final de la huella dactilar depende del ambiente, si no recuerdo mal, concretamente del modo de reabsorción de las almohadillas fetales.
Dados esos supuestos, el buscar para qué sirven es sinónimo de buscar su valor adaptativo y viceversa. Es decir, si averiguamos qué ventaja otorga tener huellas dactilares, averiguaremos para que sirven.
Saludos.
Somos un grupo de estudiantes del 1º Año del Profesorado para la Educación Primaria y se nos ha encargado un Trabajo Práctico, con comprobación científica, utilizando la Energía .
¿Podrian ustedes, con tanta sapiencia, ayudarnos en el intento?
Les estaremos muy agradecidos.
Marité
Creo que si os han mandado ese trabajo, es para que lo penséis, diseñéis y planifiquéis vosotros. Cuando seáis docentes no creo que os guste que vuestros alumnos busquen trabajos ya planteados, sino que el planteamiento sea parte del ejercicio, ¿no?
De todas formas, tenéis un par de páginas que os pueden ayudar a sacar ideas:
http://www.ventusciencia.com/experimentosfisicauniversitaria.htm
http://www.madrimasd.org/experimentawiki/feria/Experimentos_de_F%C3%ADsica
Saludos.
JM:
Necesito tu opinión sobre este artículo de un islámico que me ha dejado con la boca abierta y que demuestra (según mi parecer) la existencia de una intención “inteligente” en la conformación de nuestro sistema solar.
http://aiwas.wordpress.com/2009/07/03/teoria/
Saludos cordiales.
Numerología sin más. Haciendo determinadas operaciones podemos obtener lo que queramos, especialmente si “aproximamos” o hacemos las correcciones oportunas.
Por ejemplo, la relación diámetro luna / diámetro tierra, no es de 0,2731 como dice el autor, sino de 0,2724 (si tomamos el diámetro ecuatorial) o 0,2727 (si tomamos el diámetro medio). El autor corrige estos datos hasta que le dan el valor que le interesa, y así con el resto de las operaciones.
A pesar de todo, y aunque los números estuvieran bien hechos, no demostraría nada más que el hecho de que los valores coinciden. La “fabricación inteligente” no se desprende de ello necesariamente. Las coincidencias no son pruebas.
Saludos.
Pues si las coincidencias aquí no valen, tampoco deberían valer en la teoria evolutiva (y aunque no entiendo del tema, me parece que ahí le dais gran importancia).
¿No?
Saludos cordiales.
Eleison (Starviewer),
Vaya sorpresa, ¿confundiendo el crear coincidencias con estúpidas cuentas matemáticas acomodadas para la situación con el estudio comparado de tejidos, órganos, sistemas, organismos y especies completas, coincidentes o no, en el espacio y en el tiempo, entre otras muchas cosas?. Sí, no entiendes del tema. Por lo que déjalo.
Por cierto, si te sorprenden tanto las tolenterías matemáticas que emplean las cuentas adecuadas, cagate con la demostración de que el bolígrafo BIC es una prueba evidente de que los extraterrestres no sólo nos visitan, sino que están entre nosotros: PULSAR AQUÍ PARA VER.
¿El bolígrafo BIC, extraterretre?
Ahora entiendo aquel anuncio de mi niñez: “¡BIC no sabe fallar!”. Con sus avances, ¿quién puede?
Fuera de broma: el alucinado arabesco y lo que platican en el enlace de Cnidus, me refuerza aquello de que los números no mienten, pero la gente si puede mentir con los números.
Saludos.
Lo de las cábalas no es nada nuevo…
Por cierto, muy bueno lo de los bolis BIC.
Saludos.
“Pues si las coincidencias aquí no valen, tampoco deberían valer en la teoria evolutiva”
Obviamente.
“y aunque no entiendo del tema, me parece que ahí le dais gran importancia”
Craso error. Para nada.
Saludos.
P.D. Genial el origen extraterrestre del boli BIC.