Hace unas semanas comentábamos la publicación de un artículo sobre un nuevo “modelo evolutivo” revolucionario que entroncaba con el equilibrio puntuado de Gould y Eldredge y con el concepto físico de estructuras disipativas. La fuente que utilizamos era una nota de prensa y, como suele ser habitual en el periodismo de nuestro país, abundaba en lo sensacionalista del asunto y aportaba poca información real. Consultando la publicación original, así como otras relacionadas de los mismos investigadores, podemos formarnos una opinión mucho más realista de lo que se propone con el nuevo modelo.
¿Qué es eso del centro de origen?
En paleobiogeografía muchas veces se asume que la aparición de una nueva especie tiene lugar en una localización geográfica relativamente pequeña. Las nuevas formas pueden luego sufrir una expansión, ligada a las nuevas adaptaciones que les permiten explotar mejor determinado hábitat, o bien quedar reducidas a poco más del terriotorio original, formando un endemismo.
Durante la existencia de la especie, ésta presentará una distribución que puede oscilar, en funcion de las condiciones externas tanto abioticas y bióticas, hasta el momento de su extinción, la cual puede ser gradual o catastrófica. Generalmente, la extinción se produce mediante una fragmentación del hábitat y una gradual reducción de éste, hasta la completa desaparición de los efectivos de la especie.
El centro de origen sería, de esta forma, esa supuesta pequeña área geográfica en la que surgieron las mutaciones que originaron la nueva especie y a partir de la cual se expandió al área de distribución máxima.
Modelos simétricos y asimétricos
De esta forma, López Martinez (2003, 2009) denomina “modelo simétrico” aquel en el que una especie surge puntualmente en un área geográfica reducida, se expande gradualmente hasta su área máxima y posteriormente se contrae -también gradualmente- hasta desaparecer.
El registro fosil, sin embargo, no suele dejar constancia de un proceso de origen de este tipo. Más bien, las especies aparecen ocupando ya un área extensa para ir reduciéndose posteriormente hasta su extinción. Además, López Martínez señala algunas otras adversidades de este modeo puntual, como la inestabilidad de las poblaciones pequeñas que harían poco viable este modelo de surgimiento y expansión, o la existencia de endemismos que no tienden a expandir su área geográfica.
Ante esto, propone lo que denomina “modelo asimétrico”, que consiste en una aparición súbita en un área amplia, un período de estasis y una extinción gradual.
Esta idea no es realmente nueva, ya que la teoría del equilibrio puntuado postulaba precisamente que el estado general de una especie era la estasis, un periodo prácticamente sin cambios en el que pasaba la mayor parte de su historia. En ciertos momentos, y por un oscuro mecanismo que Gould y Eldredge nunca llegaron a explicar, una tendencia al cambio producía la rápida especiación, produciendo nuevas especies que volvían a entrar en estasis hasta la extinción.
Ante estos enfoques caben varias preguntas, especialmente qué es lo que se considera “especiación rápida” o “aparición súbita” (habida cuenta de que geológicamente hablando, unos cientos de miles de años son un mero instante) o cuáles pueden ser esos mecanismos que inducen a una tendencia rápida al cambio, a una especiación repentina. López Martinez (2009) recurre al fenómeno físico de las estructuras disipativas, aunque sin profundizar demasiado en el asunto.
¿Aparición súbita o expansión rápida?
Existe un aspecto que, dependiendo de cómo se matice, hace cambiar radicalmente cualquiera de estos modelos asimétricos: el concepto de “aparición súbita” de una nueva especie. Y es que aquí se mezclan dos características muy distintas, a saber: el proceso que origina una nueva especie y la expansión geográfica de la misma. Es preciso, por lo tanto, definir previamente qué cosideramos un centro de origen local y reducido (un bosque de 10 Ha, una región biogeográfica, un continente) y a qué llamamos rápido (100 años, 1000 años, 1 millon de años).
Un modelo que proponga la aparición y rápida expansión de una especie, seguida de un período de estasis y extinción final, sería mucho más coherente con el registro fósil que aquel que prevea una lenta y gradual expansión desde un centro de origen muy reducido. Sin embargo, un modelo que postule la aparición repentina de una especie en un área amplia (un continente, pongamos por caso), debería explicar, al menos, como puden variar a la vez tal cantidad de individuos coordinadamente.
Esto no queda demasiado claro en la publicación de la Sociedad Geológica Francesa, dado que si bien en una publicación anterior (López Martinez, 2003), se hablaba de “aparición súbita del taxón en una amplia área“, en la recién aparecida (López Martínez, 2009), la autora es bastante más moderada, y habla de que “palaeobiogeographic appearance and expansion of species and lineages can be extremely rapid“, lo cual es bastante diferente.
Tanto el equilibrio puntuado como el modelo asimétrico que nos ocupa coinciden en ser un poco ad hoc con respecto a la asimetría del registro fósil, aunque sin duda, señalan un importante fenómeno a tener en cuenta: la aparición y expansión de las nuevas especies parece ser mucho más rápida que los procesos de extinción, como indicaba el propio Darwin ya en 1859: “There is reason to believe that the (complete) extinction of the species of a group (of a whole group of species) is generally a slower process than their production”.
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REFERENCIAS
Darwin, C. 1859. On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life. – John Murray, London.
Eldredge, N. & Gould, S.J. 1972. Puncuated equilibria: an alternative to phyletic gradualism. In Models in paleobiology. Cooper & Co. San Francisco.
López Martinez, N. 2003. La búsqueda del centro de origen en Biogeografía Histórica. Graellsia, 59(2-3): 503-522.
López Martínez, N. 2009. Time asymmetry in the palaeobiogeographic history of species. Bull. Soc. géol. Fr., 180(1): 45-55





Bueno, por lo que he leido aquí no parece un modelo muy revolucionario.
Saludos
Ya sé que no es un argumento racional, pero, digamos que correlaciona muy significativamente con la solidez del trabajo: si fuese una bien fundada y, por extensión, revolucionaria teoría, dado lo ambicioso de su planteamiento (incide en un debate enquistado dentro de la teoría evolutiva, afectando, ni más ni menos, que a los procesos generales de especiación) estaría publicada en una revista bastante más prestigiosa.
Por supuesto me refería a la teoría de la catedrática (¿!?) López Martínez; tu síntesis y comentario de la teoría me parecen encomiables.
¿De qué hablan?