Basándose en los relatos bíblicos del antiguo testamento sobre la longevidad de los patriarcas antediluvianos, las corrientes literalistas cristianas pretenden deducir que la vida de los seres humanos se está acortando progresivamente desde el diluvio universal. Es decir, que cada vez vivimos menos años.
Al pretender ofrecer esta idea como “científica”, incluso se aportan multitud de conjeturas para justificar la tesis. Así encontramos explicaciones tan absurdas como que la mayor humedad y la orografía más suave en los tiempos anteriores al supuesto diluvio universal serían causas que producirían una mayor longevidad, que una pretendida degeneración genética nos arrastra a morir cada vez más tempranamente o que una mayor concentración de CO2 en la atmósfera antediluviana habría sido beneficiosa para las artritis y, ya se sabe, sin artritis se viven más años.
No entraremos a discutir estas estrambóticas explicaciones pseudocientíficas, dado que el argumento no se sostiene ni siquiera en su propio enunciado. ¿Que pruebas existen sobre una disminución progresiva de la longevidad?. Todos los datos indican precisamente lo contrario.
Según la Biblia, los patriarcas antediluvianos vivieron cerca de novecientos años -salvo escasas excepciones -, longevidad que cayó bruscamente tras el diluvio hasta los 600 años, y disminuir progresivamente hasta los 70-80 años en los tiempos de José y Jesús de Nazareth.
En este punto discrepan las diferentes corrientes literalistas. Mientras algunos aseguran que la esperanza de vida quedó estabilizada en esta edad hasta nuestros días, otros mantienen que siguió disminuyendo y que, en la actualidad, solo los países desarrollados la mantienen gracias a los cuidados “paliativos” que ofrece la medicina moderna.
Pruebas a favor de una mayor longevidad de nuestros ancestros
No existe ningún registro histórico, arqueológico o paleontológico sobre longevidades tan elevadas, o tan siguiera comparables. No hay constancia de ningún personaje de la historia real que haya alcanzado edades ni remótamente parecidas. Entonces ¿en que se basan los literalistas para afirmar la veracidad del relato bíblico?. La respuesta es tan sencilla como inconsistente: en la mitología.
Las únicas referencias a edades tan descabelladas como las de los patriarcas del antiguo testamento son las que aparecen en la Biblia, que carece de rigor histórico como es mundialmente aceptado tanto por historiadores como por gran parte del mundo cristiano.
La única referencia que ofrecen como prueba los partidarios de la literalidad del antiguo testamento son las famosas tablillas de Nippur que listan los reyes de sumeria. Un documento mesopotámico escrito en sumerio y fechado hacia el 2.600 a.c. que da unas duraciones de reinado para los primeros monarcas que llegan a superar los 40.000 años. Al igual que ocurre en la Biblia, los documentos de Nippur son considerados por los historiadores una mezcla de mitología e historia, donde se narran personajes mitológicos de los cuales solamente algunos poseen un transfondo histórico.
Además, esta pretendida prueba constituye un razonamiento circular, ya que todo el mito diluviano bíblico procede precisamente de la mitología mesopotámica que incluye los longevos reyes sumerios (el rey Ziusudra fue el Noé sumerio). Es decir, el antiguo testamento adaptó la mitología sumeria, y ahora se pretende ofrecer esta misma mitología como relato coincidente.
Las pruebas en contra: vivimos más y mejor
Sin embargo, tanto los registros históricos como las pruebas paleontológicas apuntan unánimemente en sentido contrario: vivimos más tiempo que nuestros ancestros.
La longevidad es un carácter genotípico que se ve profundamente influenciado por el medio externo, fundamentalmente por el nivel y calidad de la alimentación y la incidencia de enfermedades.
Podríamos entonces decir que una especie tiene un potencial de longevidad determinado y que puede alcanzarse en mayor o menor medida dependiendo de las condiciones de vida más o menos favorables.
Así pues, y a pesar de que la especie humana mantenga un potencial de vida similar desde su aparición hace alrededor de 200.000 años, la contínua mejora de la calidad de vida y atención sanitaria a lo largo de su historia se ha traducido en un aumento constante de la esperanza de vida real. Sin embargo, la oscilación de estos factores ambientales produce el consiguiente eco en las tasas de mortalidad; la incidencia del VIH ha hecho descender puntualmente la esperanza de vida en varias zonas del continente africano, mientras que los paises desarrollados, con una mayor calidad alimentaria y sanitaria son los que presentan una esperanza de vida más elevada.
Y estos datos que nos ofrece la biología son corroborados por el registro paleontológico e histórico: los fósiles de Homo sapiens rara vez superan los 20 o 30 años de edad, con una mortalidad infantil elevadísima. Esta tendencia se mantiene a lo largo de toda la historia antigua, si bien algunos individuos lograban llegar a ancianos -recordemos que la potencialidad existía-, la elevada mortalidad, especialmente en la infancia, mantuvo la esperanza de vida rondando estas cifras. En el imperio romano, hacia el siglo I de nuestra era, la esperanza de vida era de 25 años. Hacia el siglo XVI, se encontraba en unos 30 años. Los últimos siglos han sido testigos del mayor aumento de todos los tiempos, debido a la mejora exponencial de las condiciones de vida: en el siglo XIX se alcanzaron los 48 años y en el XX los 78.
Entonces ¿vivimos más o menos?
Como en todas las estadísticas, es preciso puntualizar mucho las cifras. La esperanza de vida es la media de edad de la personas fallecidas un año deteminado. Esto quiere decir que un valor bajo, pongamos 30 años, no significa que nadie supere esa edad, sino que la edad media de todos los fallecidos durante ese año tiene el valor de 30 años. Si, por ejemplo, mueren muchos niños de corta edad, esto necesariamente implica el que muchas personas lleguen a edades más avanzadas que la media.
Cuando decimos que ahora “vivimos más años”, en realidad debe interpretarse como que un número mayor de personas alcanzan una edad avanzada o, lo que es lo mismo, que un recién nacido tiene más probabilidades de llegar a anciano. En el artículo “Cómo aumenta la población mundial” pueden consultarse los datos actuales sobre esperanza de vida y causas de mortalidad del planeta.
De hecho, existen registros históricos de personajes públicos que alcanzaron la vejez en todas las épocas. A pesar de que no era lo más común, había ancianos en el antiguo egipto, en el imperio romano y en la europa medieval. Eso sí, en una proporción muchísmo menor que en la época actual.
No se puede decir que vivamos más ni menos en términos absolutos; desde que tenemos constatación histórica, muchas personas han alcanzada una vejez avanzada. La gran diferencia es que hace 5.000 años las probabilidades de hacerlo eran infitinamente menores que las actuales, debido no a la constitución humana, sino a las condiciones alimienticias, sanitarias y sociales del entorno.
Eso sí, sigue sin haber una sola prueba de que alguien haya superado con creces los 120 años de vida.





Muy buen artículo, ¿de dónde has sacado la gráfica de la edad de los patriarcas bíblicos?. Una persona que entiende mucho de esto es el comisario de la UE que controla las pensiones de jubilación
Gracias Manuel. El gráfico está hecho con una hoja de Excel y las edades que da la Biblia.
Saludos.
Hola J.M.Hernández, me ha gustado mucho este artículo tuyo, de hecho, si no te importa voy a añadir una pequeña aportación personal. En la Biblia se dice que “los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años” (Salmo 90:10). Seguramente habrá alguna exageración en esa afirmación, pero concuerda con lo que comentabas, ya que en casos puntuales -debido a poderío especial- se alcanzaría esa edad de 80 años. No obstante, este texto suele utilizarse por los literalistas bíblicos como la prueba de que, después del diluvio, la vida de una persona llegaría, con dificultad, como máximo a los 80 años. Y te sueltan que eso concuerda con la media actual, con lo cual la Biblia tiene razón, con lo cual eres un ignorante por no aceptar la Biblia de forma literal. Y desde luego están equivocados, como tú muy bien comentas, llegar a 80 años (84 para las mujeres), es la “media”, lo que quiere decir que, como promedio, todos llegamos a esa edad. Si además se descuentan las muertes prematuras (muertes infantiles, accidentes, infartos a los 40, cánceres, etc.), quiere decir que hay otras personas que llegan incluso a los 85 ó 90 años, muy por encima de la “profecía bíblica”. Además, entra dentro de lo razonablemente probable, que esta media siga incrementándose en las próximas décadas.
Gracias por dejarme poner este ladrillo, pero hacía tiempo que iba rondándome por la cabeza. Por cierto, si me permites sugerirte otro artículo -si no te molesta- estaría bien leer un artículo tuyo tratando el tema de las 4 fuerzas fundamentales de la vida -gravedad, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil- que suele ser un argumento muy utilizado por los “diseñadores inteligentes” para probar que todo está ajustado de forma muy fina para, en primer lugar, que apareciese la vida y, en segundo lugar, que apareciese el hombre.
Salu2
Hola, bienvenido al blog y gracias!
Me alegro que te haya gustado el artículo, y agradezco tu colaboración, por supuesto, siéntente totalmente libre de escribir lo que desees.
Como muy bien apuntas, el desconocimiento de la probabilidad y estadística hace que se cometan muchos errores de interpretación. Que la edad media en el siglo I d.c. fuera de 25 años no significa que no hubiera individuos que llegaran al los 80, 90 o 100 años de edad. Como comento en el artículo, es muy probable que el límite de vida haya permanecido más o menos constante en toda nuestra historia como especie, incluso sería posible que hubiera algún octagenario hace 40.000 años, aunque el registro fósil, como muestreo estadístico de bajísima representación, es difícil que lo muestre.
Asi, el aumento de la esperanza de vida hace más referencia al número de gente que llega a una edad avanzada, que al aumento del techo de edad.
No obstante, las investigaciones sobre envejecimiento celular podrían ofrecer a largo plazo resultados que permitan empezar a superar ese “límite de especie”.
Con respecto al artículo sobre las cuatro fuerzas, y lamentándolo mucho, no estoy capacitado para escribirlo con la seriedad necesaria, soy biólogo, y ese tema debería ser abordado por un físico. No obstante, el argumento del D.I. sobre el perfecto ajuste de las constantes físicas es exactamente igual que el que utilizan al hablar de la supuesta perfección del código genético o la síntesis de proteínas, y ahí si me has dado una idea para escribir algo
.
Un cordial saludo.
Joselito: Si tenemos en cuenta que el universo según la biblia, y vuestros propios “estudios” actuales, tiene unos 6.000 años (En la edad media: 3.500), y basándose en la “longevidad” que sugieres, mas de un patriarca biblíco murió ahogado en el diluvio universal. (¿?)
J.M.:
Estos datos me sugieren también la “longevidad” de los merlínes célticos y que se debía a que todos tomaban el mismo nombre y así, el pueblo creía que eran prácticamente inmortales.
Excelente entrada. Un saludo
Hola guapetón:
Perdona que en estos momentos no comente nada de tu entrada.
Estoy aquí porque he modificado una carta que los naZionalistas han mandado a Air Berlin y le he dado la vuelta. Tal vez te interese darle movida al enlace:
[spam]
Qué malo eres, Herni. Vas a ir al infierno…
Pero no te preocupes. Allí nos encontraremos y hablaremos de Matusalén y además, en hebreo.
Hola lampuzo, bienvenido al blog!
Efectivamente, hay varios mitos que si bien no coinciden con el relato mesopotámico-bíblico, si poseen también personajes de gran longevidad.
No conocía la explicación que comentas para los magos célticos. Lo que sí leí hace tiempo es que en muchas mitologías en las que no existe un “más allá” o, al menos, donde no se recompensaba con un paraíso, el premio más elevado era una larga vida, y debido a ello, se atríbuían a los santones y grandes jefes longevidades exageradamente extensas para reflejar su notoriedad y bondad. A más santo, más años.
No obstante, no conozco la base real de tal afirmación, únicamente recuerdo haberla leído.
Gracias por tu intervención, y espero leerte más veces por aquí
.
[...] humana, y después de sostener irracionalmente que la esperanza de vida es cada vez menor (véase El cumpleaños de Matusalén), suelen cerrarse en banda con un argumento recurrente que, a pesar de ser totalmente falso, [...]
HOLA SR.HERNANDEZ
A esta afirmacion de que los patriarcas no vivian tantos años, puede ser que la referencia a la longevidad de un patriarca se refiriese a la “casa” del patriarca, o se a la familia, al linaje. Esa es una opción valida.
Y Noe, si existó. puede ser como ud. dice el rey sumerio.
Que impide que Noe sea el nombre hebreo, y el otro el nombre sumerio.
Jesus cito a Noe, y dijo que una de las señales de su segunda venida, sería la de los tiempos de Noé, donde como nunca habia llovido, nadie creia que lloviese, y asi como jesus ya ahce 2000 años que dijo que volveria y no volvio,pues eso es solo un mito, ya muchos ni lo esperan, cada vez hay menos expectativas de su segunda venida. CUando “las señales apocalipticas se vuelven intensas”, el pensamiento de su segunda venida se vuelve intenso, pero el también dijo que va a volver, como ladrón en la noche, cuando nadie lo espere
Yo no cree que Jesús mintiese, y nada me impide creer en la posibilidad de que Noe fuese el rey Sumerio, que impide que el se haya convertido en un rey, o lo haya sido
Saludos
Paulo
También podría ser: el acadio, Atramkhasis; el asirio Uta-Napishtim; el greco-babilónico, Xisuthros; el Manú, védico, etc..
Lo curioso es que todos estos mitos coinciden en decir( Poco mas ó menos, incluído el sumerio de Ziusudra): “Enlil, Adad, etc.., (dios de las aguas ) intentó terminar con la humanidad, mediante el diluvio, porque el ruido (maldad) que producía ,ésta, no le dejaba DORMIR…” (Que debió ser por la hora de cierre de los “after-hours” al estilo de Sodoma y Gomorra…)
Lo que si es cierto es que ,según estudios geológicos, en esos antiguos asentamientos mesopotámicos hubo un cataclismo hacia el año 2.900 a.c. (Que sigue sin concordar con el tema que nos atañe: La longevidad y la antiguedad de la creación del mundo, según la Biblia)
Un saludo,
Si, extisten diversos estudios que describen cataclismos locales que podrían explicar el mito del diluvio en las distintas culturas hacia el final de la última glaciación (8.000 a.c.). Entre ellos la subida de nivel del Mediterráneo o, concretamente en el área mesopotámica, la inundación del Mar Negro.
Saludos
No te ofendas, pero no has leido la Biblia y se nota.
Si la hubieras leido sabrias que en Genesis capitulo 6 versiculo 3 Jehova dijo:
3 Y dijo Jehova: No contendera mi espiritu con el hombre para siempre, porque ciertamente el es carne; mas seran sus dias ciento veinte años.
No se, pero no entiendo como Moises(escritor del genesis) podia tener conocimiento de esto en su epoca.
Este… no hace falta ser muy listo para observar que ningún ser humano conocido en la época de Moisés o de quien quiera que escribiera el Génesis superaba los 120 años de vida.
A veces, los literalistas bíblicos pensáis que los antiguos patriarcas y sus coetáneos eran medio tontos.
Saludos.
Hay que pensar que no siempre se contaron los años como hacemos hoy. Actualmente el año contiene 365 días. Siglos atrás y mayormente “tiempos Bíblicos” los años se contaban por estaciones o épocas de cuatro lunas. O sea alrededor de 120 días. Se dividian así; Inundación (riego de las tierras); Invierno (época de la siembra); y Verano (época de la recolecta, fiestas, vendimias, etc). Esto hacía 3 años según entonces se llevara el tiempo. La proporción da a 3 años de antes es igual a uno nuestro.
Perdona Ruddy, ¿De donde has sacado que el antiguedad los años eran inferiores a 350 días? Que yo sepa egipcios tenían un año divido en tres estaciones de cuatro meses lunares (350 días actuales) y los mesopotámicos, doce meses lunares que equivalían a 354 días, y luego añadían otros 11 días para igualarlo con el año solar. Como curiosidad te puedo añadir que el hecho actual de medir la hora en sesenta segundos es sumerio.
Otra curiosidad, si quieres conocer gente realmente longeva estudia “La lista real” sumeria y sus dinastías míticas.