Ciencia y creencia
8/04/08 por J.M.Hernández
Uno de los mayores errores de base de la mayor parte de seguidores de las pseudociencias (pensemos en creacionismo, ufología, criptozoología, medicina alternativa o lo que nos venga a la mente) consiste en equiparar una teoría científica a una creencia religiosa, política o ética. Es decir, igualar ciencia a creencia.
El problema se agrava porque esta confusión se encuentra muy frecuentemente también entre la población sin formación científica, expresándose continuamente en frase como “tengo mucha fé en mi médico de cabecera” o “yo creo más en el gelocatil que en el ibuprofeno”.
Hace unos años, un día que estaba indignado porque una tía mía había acudido a un curandero para tratar una diabetes tipo II, una buena amiga recriminó mis reproches hacia mi familiar:
Entiende lo siguiente, me dijo, tu tía, que no tiene ni la menor idea de qué es una célula beta pancreática, se enuentra ante la siguiente tesitura: ha consultado al endocrino, el cual le ha explicado que su dolencia se debe a que falla un procedimiento orgánico mediante el cual unas células que forman pequeños islotes en el páncreas producen una molécula (tan pequeña que no se puede ver) la cual se encarga, tras recorrer todo el cuerpo, de permitir mediante una cascada de reacciones químicas en la membrana celular de todos los tejidos que la glucosa (otra molécula que tampoco podemos ver y que se produce a partir de algunas cosas que comemos) pueda penetrar al interior de la célula y ser quemada en un microscópico horno bioquímico para obtener la energía suficiente como para movernos o, simplemente, mantener las constantes vitales. Días después, consulta con un sanador, y éste le dice que tal explicación es una fantasía, que lo único que ocurre es que la energía que circula por su cuerpo está mal canalizada (algo así como cuando una tubería pierde agua) y que el puede arreglarla mediante unos masajes, de la misma forma que un fontanero repara la tubería dañada. ¿Cual de las dos explicaciones piensas que le parecerá más fantástica?
Evidentemente, la diferencia es que sabemos que la insulina interviene en el proceso de transporte de glucosa al interior celular y, utilizando ese conocimiento, sabemos aplicar remedios (como inyectar insulina en el torrente sanguíneo) para paliar la enfermedad, pero ¿como le explicamos a una persona sin formación biomédica que debe cuidar su dieta, hacer ejercicio e inyectarse tres veces al día durante toda su vida, en lugar de tomar cuatro sesiones de masaje energético y ser curado definitivamente?
Como decimos, estos problemas se originan de la deficiente formación en ciencia básica de la que adolece la población. Sin tener conocimientos con los que comparar, sin saber cual de ambas explicaciones tiene más base sólida, sin que suene menos fantástico un “canal de energía” que un “microhorno intracelular”, la única opción que se presenta es “creer”, creer en una cosa o en otra. Lo que se elija no dependerá de su justificación real, sino de factores tales como confianza en el médico o en el curandero, de la versión más sencilla o que mejor se entiende, en la alternativa más agradable, etc.
Los predicadores de lo paranormal, los evangelizadores y demás charlatanes saben esto, y lo utilizan constantemente. Muy habilidosos, como cualquier telepredicador, conocen la debilidad de su público, y giran su discurso hacia la pregunta de ¿que ve usted más creíble?.
Por eso es tan habitual leer y escuchar cosas como “yo no creo en la teoría de la evolución” o “yo creo en la vida extraterrestre”, como si de una opción política o religiosa se tratase. Sin embargo, no podemos comparar una teoría científica con una corriente política, filosófica o religiosa.
Pongamos un ejemplo conocido: la gravitación universal de Newton vino a explicar como se atraen gravitacionalmente y, por lo tanto, se mueven dos cuerpos entre sí, fueran una manzana y la tierra o dos planetas lejanos. Años después, demostró no ser exacta a las grandes escalas del universo y a las muy pequeñas de las partículas subatómicas. La relatividad de Einstein revisó el concepto clásico de gravitación describiéndolo como una curvatura del espacio tiempo, lo cual resultó mucho más aplicable que la gravitación newtoniana a las grandes escalas del universo, aunque no explicaba correctamente la escala subatómica. La teoría cuántica se ocupa de eso, pero no es aplicable a grandes escalas. Los físicos están convencidos de que avanzamos hacia una teoría unificadora, que sirva para partículas subatómicas y cúmulos de galaxias, pero aún no se ha formulado y, siendo conscientes, tampoco estamos seguros de que algún dia se alcance a formular. Es posible que nos tengamos que contentar con contínuas aproximaciones.
¿Que hacer entonces? ¿Creemos en la gravitación universal aunque no sea correcta? ¿Creemos en la relatividad aunque no sirva para partículas subatómicas? ¿creemos en una teoría unificadora por descubrir? ¿o ni siquiera creemos en el movimiento de los planetas?. Un charlatán aprovechará para gritar “fíjense, ni los físicos se ponen de acuerdo, porque todas sus teorías son falsas, la verdad está en que los planetas giran sujetos a esferas de cristal concéntricas”. Como en el caso del curandero de diabetes, quizá sea una explicación más sencilla, más “creible” y más agradable, sobre todo para alguien al que el párrafo anterior le ha sonado a chino.
La cuestión es que resulta imposible contestar de forma racional a las preguntas anteriores, simplemente porque no tienen sentido. La gravitación universal explicaba de la mejor forma posible el movimiento de los cuerpos, igual que un velero cruzaba el atlántico de la mejor forma posible en el siglo XVI. Hoy día, otras teorías explican aún mejor el movimiento de los cuerpos, al igual que modernos transatlánticos cruzan más eficientemente el océano. También sabemos que en el futuro, habrá mejores barcos, al igual que mejores teorías científicas. ¿Deberíamos entonces no creer en los veleros, ni siquiera en los transatlánticos?. Lógicamente, aún tiene menos sentido decir que no creemos en el movimiento de los planetas o en el océano atlántico porque no tenemos ni la teoría ni el barco definitivo.
En el caso de la atracción de dos cuerpos, no hay mucho debate social, porque la forma en la que venus recorre el cosmos no parece afectar mucho a nuestra vida cotidiana, y tampoco molesta demasiado a los astrólogos. Sin embargo, en otros aspectos científicos que interesan nuestra salud, nuestra identidad o nuestro ego, las cosas se ponen tan absurdas como los barcos y el océano relatados.
Este es el caso de la evolución y los acérrimos defensores del creacionismo, sea literal o disfrazado de “diseño inteligente”. La evolución es el equivalente al movimiento de los planetas, un hecho que puede observarse simplemente con examinar el registro fósil, la fisiología y anatomía comparada, la genética o la bioquímica.
La selección natural, el equilibrio puntuado, la transferencia horizontal de genes y otras más, son teorías que intentan explicar el fenómeno. Al igual que en la gravitación, unas han sido superadas y complementadas por otras, que no acaban de explicar todos los fenómenos observados. También sabemos que cada vez nos iremos aproximando más, y que es posible que tampco encontremos nunca la gran teoría unificadora. Pero ¿que debemos hacer? ¿parar las investigaciones y pensar que no existe el mar, que no existe el velero, que no existe el movimiento de los planetas y que no existe evolución?. Buen camino hacia la edad media.
Para evitar curanderos, astrólogos y creacionistas, no es necesaria más que una herramienta: educación y divulgación de la ciencia. Esa es la verdadera asignatura pendiente.

Muy buen artículo que va al meollo de la cuestión: el conocimiento. Sin él sólo se puede operar por métodos irracionales como el de las creencias. Un chamán puede tener éxito si es hábil con la palabra y da confianza. Pero también es cierto que hay médicos con grandes dotes de psicología que logran la confianza de sus paciente. Conozco un cardiólogo nada amigo de los fármacos, excepto cuando éstos son necesarios. Ha conseguido grandes éxitos manteniendo a raya la tensión sanguínea y los niveles de azúcar en sangre mediante control de la dieta y ejercicio físico por parte del paciente. Pero para eso hace falta sacrificio por parte del enfermo, que sólo lo hará si tiene absoluta confianza en el doctor.
Este asunto de la confianza en el doctor, la fe, y la “actitud positiva” ante la enfermedad está tan en boca de todos que se llegó a hacer un serio estudio científico. No hace mucho que leí en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine que, tras estudiar a cientos de pacientes, una actitud positiva o negativa ante un diagnóstico de cáncer no influía significativamente en la evolución del mismo.
Pero por más estudios que se hagan, la opinión general no creo que cambie, la razón va por un lado y las creencias (que tienen una fuerte base irracional) por otro.
De eso se aprovechan muchos charlatanes, entre los que englobo a los creacionistas literalistas bíblicos. Aprovechan las discusiones científicas para decir que no hay consenso, los fraudes de algunos científicos para decir que la ciencia está corrupta, la búsqueda de pruebas científicas para llamar ateos a todos los biólogos. Hace ya mucho que Dobzhansky lo dejó claro: “todos los científicos estamos de acuerdo en que la evolución es la teoría científica que mejor explica la diversidad de especies que existen, lo que todavía no hemos terminado en ponernos de acuerdo es en los mecanismos por los que la evolución opera”.
Un saludo
Como bien apuntas, sólo la divulgación de la ciencia acabará consiguiendo barrer del mapa las supercherías.
Hay que hablar de ciencia, y hablar bien.
Y también evitar que se difunda falsa ciencia, de gente que se aprovecha de nuestra credibilidad para vender lo que sea poniéndose una bata.
Hola Hernández,
No puedo estar más de acuerdo con el artículo que has escrito. La educación es la clave. Hasta que la gente no sepa diferenciar entre un gen, un virus y un aminoácido no vamos a lograr llegar a la población.
El problema de “creer” es algo que me ha llamado poderosamente la atención desde hace tiempo. A veces, algún amigo viene y me comenta algún nuevo descubrimiento que ha leído en algún sitio del cual yo no tenía ni idea. Entonces me preguntaban: ¿Tú crees que es así? Y entonces me tocaba el discurso de turno sobre el método científico y lo absurdo de esa pregunta. No se trata de creer o no creer, es algo totalmente irrelevante, como comentas en este artículo.
Parecería que la ciencia es opinable y no lo es en absoluto, al igual que no es una democracia. Los experimentos que respaldan las diversas teorías y leyes establecidas por el hombre son analizables e interpretables, pero no están sujetos a opiniones y creencias.
Es fácil llegar a la gente mediante el engaño y la incultura. No hay más que remontarse a la Edad Media… En aquel entonces utilizaban además el miedo. Y es la cultura la que “des-idiotiza” a la gente, permitiéndole formarse un criterio. Pero volvemos a lo de siempre, la cultura no significa saber únicamente de historia y literatura, como tradicionalmente se piensa. La ciencia no es solo “para listos”. Hay que acabar con ese tópico y lograr la adquisición de una sólida cultura científica por parte de la población que se encuentra ahora en pleno proceso de educación.
Igual de importante me parece la divulgación científica con actividades como la Feria de la Ciencia, donde además, se acerca el trabajo del científico al ciudadano de a pie.
Pero con el sistema educativo actual parece que vamos hacia atrás…
Como sigamos así, dentro de poco, culto va a ser aquel que sepa en qué año se cortó el pelo Beckham, en qué programa se descubrió “la verdad” sobre Belén Esteban o quién fue el vencedor de la 3ª edición de Gran Hermano.
Un saludo y gracias por el artículo,
Gonn
Gracias a vosotros,
Efectivamente, la clave es buena divulgación y educación, por eso creo que estos blogs, y andar dando la brasa por todos los foros posibles es aportar nuestro pequeño grano de arena.
Saludos.
Me uno al consenso. Para mañana tengo preparado precisamente el resultado de una encuesta recién publicada en Dev. Biol. cuya conclusión es: a más cultura científica menos creacionismo. De ahí el afán de los creacionistas de boicotear las enseñanzas científicas.
Ya tardas, Manuel
Hola, yo creo en la educacion.nadie te da diploma de burro ni de ignorante.
Hubo hombres en la biblia como el proferta Daniel y sus amigos que eran jovenes preparados en las ciencias de la epoca, y se los llevaron esclavos a Babilonia.
Sr. hernadez, ud. dice:
También sabemos que cada vez nos iremos aproximando más, y que es posible que tampco encontremos nunca la gran teoría unificadora. Pero ¿que debemos hacer?
Yo pregunto porque darlo por valid oy descartar la creacion divina?
Porque?
Porque es religion y no ciencia?
Si njo fuera por la religion cristiana, hoy, Occidente no tendria el desarrollo que tiene, adorarian al sol o a la luna o les tendrian meido, oles asiganrian poderes espirituales, como hace la astrologia, sino,fijense en en los paises donde no hay cristianismo, tribus de indios, La india, etc., tambien, como vive la gente.
El Islam no avanza por que no permite estudiar el universo.
SU religion es su traba, no asi los cristianos.
La cosmovision occidental esta formada sobre la base de la fe cristiana.
Toda la vida los creyentes estudiaron, tratron de preservar la ciencia, la cultura, en la epoca de los monasterios trataron de guardar y velar por la ciencia. Aunqeu no todos, obvio. Hubo restricciones de parte de las cupulas religiosas, del liderazgo eclesiastico, pero los cristianos siguieron investigando
Que hay creyentes ignorantes, eso es por flata de capacidad o por falta de posibilidad o desgano de estudiar y prepararse, pero no son todos.
Bueno, Saludos
Paulo
Hola de nuevo Paulo,
En ciencia, lo que damos por válido es aquello que mejor explica un hecho observado. Es decir, no creemos que sea la verdad absoluta, la cual es lo que le comento que ni estamos seguros de encontrar alguna vez. Únicamente utilizamos lo que mejor explica los hechos. Por eso, aceptamos la evolución como la mejor y más probada forma de explicar la diversidad biológica actual y el registro fósil, así como la más concordante con otros conocimientos científicos como la geología o astrofísica.
¿Porqué no aceptamos como válida la creación divina? Por lo mismo que le digo más arriba: no es la que mejor explica la biodiversidad actual, no es la que mejor explica el registro fósil, ni está en concordancia con otros conocimientos científicos como la geología o la astrofísica.
No hay ningún experimento, ni ningún hecho observado que apoye la creación divina, solo la fe y la escritura de la biblia. Hay muchísimos hechos, experimentos y observaciones que habría que interpretar de una forma fantástica y sobrenatural para hacerlos concordar con el relato de la creación y, para colmo, deberíamos invalidar la mayor parte de la ciencia geológica, de la ciencia astronómica y buena parte de la ciencia física y química.
Como ve, simplemente elegimos lo más probable. Pero le aseguro que si mañana se formula una teoría que explique mejor los datos y que concuerde con el resto de disciplinas, no dudaremos en tomarla en cuenta.
Por otro lado, aunque no entra dentro de la filosofía de este blog, si me gustaría señalarle un par de cosas sobre la segunda parte de su post:
- El espíritu científico de occidente no es debido únicamente al cristianismo, sino por a la herencia griega y a la gran influencia musulmana.
- En Japón, por poner un ejemplo, ni adoran al sol y la luna, ni les tienen miedo, ni son cristianos, y de desarrollo científico, técnico y artístico no van nada mal.
No quiere decir esto que muchos cristianos no hayan y sigan haciendo grandes cosas por la ciencia, el conocimiento, el arte y la sociedad. Por supuesto, pero no es su exclusiva ;-).
Pienso como Pasteur y como usted, señor Hernández, que la ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de todo progreso. Y me molesta como las personas sin cultura científica y los pseudocientíficos no distinguen entre doxa y episteme (scientia), algo que se conoce desde el siglo IV a.C. Sin embargo, tengo contra su artículo una objeción.
No es correcto referirse a la Edad Media como si fuese una época de oscurantismo. Hacerlo representa claramente un anacronismo por nuestra parte (la del estudioso de hoy). La historiografía contemporánea ha descarta tal visión debido a que una revisión objetiva de las teorías anteriores, que consideraban al Medioevo de tal forma, no iban de acuerdo a los nuevos datos encontrados. Era más bien la idea de un hombre (humanistas, primero, luego ilustrados) que, sin entender el desarrollo de las sociedades humanas, veía con desprecio tal época y se quería diferenciar de ella, considerándose moderno. Hoy sabemos que entre los siglos V y XV hubo, inclusive, investigación científica.
Saludos
Ciertamente, lleva toda la razón, Daniel. Reconozco que lo de utilizar “Edad Media” como sinónimo de oscurantismo, es un vicio que tengo, y es incorrecto.
Una cosa es que tuviera lugar cierta desaceleración (como dicen en economía), y otra muy distinta que hubiera representado un paréntesis absoluto en el desarrollo de la ciencia.
También es cierto que encima nos centramos en la edad media europea, pero en esas épocas, árabes y chinos andaban haciendo virguerías…
Gracias por la aclaración.