Ayer, 4 de julio, se celebró en Madrid el desfile del Día del Orgullo Gay. Este año, bajo el lema “una escuela sin armarios”, la tradicional cabalgata festivo-reivinidicativa recorrió desde la Plaza de Colón hasta Plaza de España. No voy a hablar de homosexualidad en el reino animal, ni de las bases genéticas de la misma. Solo quiero expresar una curiosidad que me alarma y me deprime: el cómo seguimos siendo un país de irracionales y de incongruentes.
Los blogs de cualquier periódico que haya abierto un tema sobre el desfile rebosan de opiniones que redundan en dos argumentos: el de que son unos “maricones degenerados que ojalá mueran de SIDA” (que no pienso ni comentar) y el mayoritario: un homosexual que quiera ser respetado debe comportarse como una persona “normal”, vestirse de payaso o ir en calzoncillos solo hace daño a la comunidad gay, un homosexual no tiene que ser una loca. Y, si os digo la verdad, no se cual de los dos argumentos me asusta más; el primero por la salvajada que supone, o el segundo que denota una exigencia a mantener una postura homogénea y correcta según cierto tipo de cánones que no entiendo porqué debemos compartir necesariamente.
Varios ejemplos de esta posición (extraidos del blog de 20minutos):
¿Son gays o payasos del circo del sol?
LA verdad que algunos dan vergüenza ajena
Una cosa es el trasvestimo o la transexualidad y otra cosa es la payasada.
Y a personajes como este le quieren dar niños en adopcion ?
¿se puede ser gay y no tener la necesidad de vestirse de mamarracho?
vaya panda de enfermos desfilando como locas por la calle
Un método muy empleado en biología es la comparación. La anatomía comparada, por ejemplo, nos permite encontrar homologías y convergencias en estructuras anatómicas de diversos organismos, permitiéndonos encontrar las similitudes entre una extremidad de un rinoceronte y una ballena, y contribuyendo a explicar cómo han surgido y evolucionado unas y otras. La anatomía comparada nos permite, de esta forma, comprender que las ballenas se parecen más a los rinocerontes que a los tiburones.
Pues bien, empleemos la “fotografía comparada” en nuestro caso:
Que cada cual saque sus conclusiones, pero a mí no me queda muy claro cual es la “normalidad” a la que deben ceñírse los homosexuales decentes…



























